Acompañar a personas que atraviesan traumas profundos o catástrofes vitales no fue para mí solo una vocación académica: fue un camino que tuve que recorrer en primera persona.
Tras sufrir un grave accidente que puso a prueba cada fibra de mi cuerpo y mi mente, enfrenté meses de inmovilidad y pronósticos inciertos. Fue en un mes de setiembre cuando, paso a paso, con dolor pero con una fe inquebrantable en los recursos interiores, volví a caminar sobre la arena.
Esa experiencia transformó para siempre mi ejercicio clínico: entendí que el dolor no se silencia ni se tapa con diagnósticos fríos; se escucha, se valida y se acompaña hasta encontrar una nueva forma de habitar la vida.
"Volver a caminar en el cuerpo me enseñó a acompañar a otros a volver a caminar en el alma. De allí nace mi obra Sobreviví."